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“Un nuevo mundo se abrió para mí”

9 futuros sacerdotes vivieron un mes con la comunidad hispana

Foto de Mayé AgamaFrom left to right: Christopher Considine, Nick Larkin, Tomislav Tomic, Juan Madrid, Matt Magee, Derek Curnow, John Paul Almeida, Mateusz Ratajczak, Josh Meier

julio 07, 2014

“Realmente me sorprendí al venir a Centro”, dijo Nicholas Larkin, “un nuevo mundo se abrió para mí”.

Este seminarista de 24 años, que se prepara para ser sacerdote en el Seminario Saint John Vianney, compartió con El Pueblo Católico que está muy impresionado con todo lo que ha visto en Centro San Juan Diego, durante el programa de 4 semanas de inmersión que él, junto con otros 8 seminaristas vivieron del 2 al 27 de junio.

Se trata de una iniciativa del Arzobispo de Denver, Samuel J. Aquila, quien desea que los seminaristas conozcan los distintos ministerios de la arquidiócesis, especialmente aquellos dirigidos a la comunidad hispana, en vistas a su futuro ministerio sacerdotal. Sin duda, algo muy necesario, especialmente en una diócesis en la que más de la mitad de los católicos, son hispanos.

Además de Nicholas Larkin, los otros ocho seminaristas que participaron en esta aventura son: Matt Magee, Mateusz Ratajczak, Christopher Considine, John Paul Almeida, Josh Meier, Tomislav Tomic, Derek Curnow y Juan Madrid, el único hispano del grupo. Cinco de ellos están en el Seminario San Juan Vianney, mientras que los otros cuatro son del Redemptoris Mater.

Luis Soto, Director del Ministerio Hispano y de Centro San Juan Diego estuvo a cargo del programa en Centro. Respondiendo a la inquietud del Arzobispo, Soto explicó a los futuros sacerdotes la realidad de la comunidad en el norte de Colorado, abriendo sus horizontes para que más adelante, ellos mismos estén aptos para servir a esta realidad, con su propio ministerio.

“Ellos están en proceso de formación y el objetivo de sus años en el seminario es que se preparen para ser buenos sacerdotes. Dios mediante, cuando ellos sean buenos sacerdotes, estarán mejor preparados para servir a diferentes comunidades”, afirmó Soto.

Algunas de las iniciativas que conocieron fueron Cursillos, Encuentro Matrimonial, Prevención y Rescate, Movimiento Familiar Cristiano Católico, grupo de arte juvenil Evangelizarte. También participaron en los servicios de Bienestar Servicios Familiares. Y el último fin de semana del programa, ayudaron en el Congreso Anual de la Renovación Carismática, que fue todo un éxito.

Incluso tuvieron un “tour” por la oficina de USCIS (U.S. Citizenship & Immigration Services) para conocer los servicios de inmigración y entender mejor estos procesos.

Matt Magee, seminarista de 25 años original de Denver, expresó su gratitud por haber participado en el programa. “Yo no sabía que íbamos a hacer, pero me gustó mucho. Me encantó conocer la realidad, estar con la comunidad, conocer a la gente de Encuentro Matrimonial”, dijo Matt, parroquiano de la parroquia Our Lady of Loreto, quien habla español fluidamente.

Una de las cosas que más valoró de las 4 semanas, fue conocer al staff de Centro. “Todos son muy comprometidos y apasionados. Aprender de ellos fue lo mejor”, concluyó.

Mateusz Ratajczak, seminarista de origen polaco también participó en el programa. “Desde que llegué a Estados Unidos, me sentí querido y aceptado por la comunidad hispana. Me siento en casa con ellos”, afirmó.

Algo que le gustó mucho fue “visitar las distintas realidades de la comunidad. Especialmente me gustó la sinceridad de las personas que conocí en Prevención y Rescate”.

Juan Madrid, el único seminarista hispano que participó en el programa en Centro dice que le recomendaría a todos los seminaristas que participen en esta experiencia. “Fue bastante bueno conocer la realidad de la arquidiócesis y de la comunidad hispana. A mí me ayudó mucho a ver a lo que yo estoy llamado como futuro presbítero de la Arquidiócesis de Denver”, concluyó Juan.

Me ha gustado mucho visitar las parroquias, estar con los jóvenes, ver al grupo Evangelizarte.

Pienso que es fundamental que los demás seminaristas conozcan primero Centro, luego el programa. Y creo que hay mucho más que se puede aprender.

“Ha sido una bendición tenerlos con nosotros, poder convivir con ellos de una manera más cercana”, dijo Jennie Marquez, Directora de Operaciones de Centro San Juan Diego. Según Marquez, ha sido un encuentro muy interesante, pues no sólo ellos pudieron conocer  a la comunidad, sino que también la comunidad los conoció a ellos.

Por su parte, Viviana Martínez, responsable del Ministerio de la Familia Hispana dijo que fue una alegría recibir a los seminaristas. “Me acompañaron a visitar los movimientos en grupos de tres,  fue muy interesante”. Según Martínez, “ellos han visto la necesidad de hablar español, o por lo menos entenderlo; y eso ya es muy importante. Pero además, se han esforzado por entender la cultura, la gente”.

De hecho Nicholas Larkin decía que antes de vivir este mes en Centro San Juan Diego, la idea de aprender español no lo motivaba, “pero ahora viendo la comunidad y conociendo a la gente, de hecho quiero aprender español. Creo que ha sido excelente que el Arzobispo nos haya enviado acá. He recibido mucho”.

Entre las cosas que ha recibido y aprendido, Nicholas señala “la verdadera devoción mariana que da calidez a mi corazón; su pasión por vivir la fe, como por ejemplo la comunidad carismática que vive su fe de manera muy bonita, de cuerpo y alma; y su fortaleza y su capacidad para sufrir con fe. Creo que es un hermoso testimonio y lo agradezco”.

Al evaluar el programa, Luis Soto señaló que está dispuesto a repetirlo. “Creo que sin duda ha sido una muy provechoso, tanto para ellos como para nosotros en centro San Juan Diego; han compartido tiempo entre ellos mismos y con la comunidad hispana y eso es una experiencia formativa de gran valor”, concluyó Soto.