País y Mundo, Vida y Familia

Sin que yo lo supiera, Ella me estaba buscando y cuidando

El milagro de la Virgencita de Guadalupe

Foto provistaRomina y Guillermo esperan la llegada de su bebito y agradecen por tan inmenso don.

diciembre 06, 2013

En este mes de diciembre, compartimos este testimonio del amor y la acción silenciosa de Nuestra Señora de Guadalupe. Esperamos que nos ayude a todos a crecer en la fe y la esperanza en Dios, que siempre vela por nosotros, de manera especial a través de la ternura de su Madre, Santa María.

Ser mamá es el regalo más grande que Dios me ha podido dar. ¡No hay palabras que describan lo que siento por este ser pequeñito que llevo en mi vientre! Éste era un sueño y un gran deseo que tenía. Sin embargo, nunca pensé que este deseo intenso, llegaría a ser un Milagro por el que la Virgen de Guadalupe manifestaría su amor y su poderosa intercesión.

Este don, tal vez no hubiera podido ser posible para mí sin la intervención de la Virgencita y gracias a Ella, ahora no sólo vivo el regalo de ser madre, sino una experiencia maravillosa que quiero compartir con todos ustedes.

A comienzos de año, exactamente un 6 de enero, ingresé de emergencia al hospital, tenía intensos dolores en el lado izquierdo del vientre; me detectaron un quiste en el ovario izquierdo de 9 cm x 13 cm. Debido al gran tamaño del quiste, corría el riesgo de una torsión en el ovario, provocando una necrosis. Los médicos pensaron que podía soportar el dolor con una serie de antiinflamatorios y analgésicos mientras me daban fecha para la intervención (18 de abril).

Después de muchas idas y venidas al hospital, debido a dolores cada vez más intensos, finalmente el 16 de marzo mi cuerpo no resistió. Jamás en mi vida sufrí dolores tan fuertes. Cuando ingresé a emergencia, los médicos de guardia no se atrevían a operarme porque no estaba el especialista y la situación era muy complicada.  Uno de los médicos me sugirió que esperara la fecha que ya me habían asignado, ya que hasta esa fecha el especialista no estaría en el hospital. Lo único que hicieron fue inyectarme calmantes cada hora.

Desesperada por mi sufrimiento le pedí a Dios y a la Virgen que me ayudaran y así lo hicieron. Después de varias horas se hizo el cambio de turno y llegaron otros médicos; uno de ellos me cogió la mano con la dulzura que en esos momentos necesitaba tanto, y me preguntó “¿Quieres que te opere?”. Evidentemente mi respuesta fue que sí. Ése fue mi primer milagro, porque de no haberme operado hubiese terminado en una septicemia y hoy no podría escribir mi experiencia.

Después de la operación mi esposo y yo intentamos ser padres, lo intentamos varios meses sabiendo que era complicado, en primer lugar por la pérdida del ovario y en segundo lugar por mi edad (35 años). Inclusive nos habíamos planteado el iniciar pruebas de fertilidad, pero una vez más, la Virgencita salió a mi encuentro de una manera totalmente inesperada, poniendo en mi camino a una gran amiga de la infancia, que ahora es laica consagrada.

Una mañana abrí mi Facebook y encontré un mensaje de ella, donde nos contaba -a todas las chicas de la promoción- que iría a ver a la Virgen de Guadalupe, a su Santuario en México, y nos invitaba a mandarle nuestras intenciones.

Cuando leí su mensaje lo primero que pensé fue en agradecerle a la Virgencita por la salud de mis padres y de mi familia y así lo hice. A los minutos de haber mandado el mensaje, ella me contestó y me dijo que lo haría, pero me preguntó si tenía alguna intención para mí. En ese momento me di cuenta que otra vez más la Virgencita estaba ahí, dándome la señal para poder recibir otra de sus maravillosas acciones y sin dudar le conté las inmensas ganas que teníamos de ser padres y las dificultades que teníamos.

Fue muy conmovedor ver su mensaje, pues me dijo que la Virgencita era muy milagrosa y que en su imagen Ella estaba embarazada, invitándome a tener mucha fe.

El milagro fue casi inmediato, ella fue al Santuario a finales de agosto, hoy tenemos 3 meses de embarazo.

Estoy muy agradecida por la dicha que me ha regalado la Virgen de Guadalupe, tanto en la salud como en mi embarazo, y sobre todo por reafirmar aún más mi fe. Sé que Ella cuidará y protegerá a nuestro hijo(a) y le pido además me enseñe a ser una buena madre como Ella lo es.