País y Mundo

Responsabilidad ciudadana – ¿Qué debe hacer un católico?

Foto de Andrey Burmakin /DPCVoting ballot

marzo 08, 2016

¿Cómo ejercer nuestra responsabilidad ciudadana en las campañas y elecciones presidenciales, estatales y locales. Reconociendo la jerarquía de valores en el ejercicio de nuestros derechos y deberes:

  • Es malo atropellar los derechos de otra persona.
  • Es inmoral atropellar los derechos de una persona vulnerable.
  • Es criminal atropellar los derechos de una persona vulnerable e indefensa.

Vemos así que es malo atropellar los derechos de una persona anciana o de un niño, pero aún más grave si es un anciano enfermo o discapacitado o un niño recién nacido o no nacido.

 Debemos mantener presente y valorar en su justa medida todos los principios de la doctrina moral y social de la Iglesia:

  • Mientras denunciamos todo indicio de xenofobia – de odio u hostilidad hacia los extranjeros – denunciemos con aún mayor valentía todo tipo de infanticidio, incluyendo el aborto por ser la negación del mayor derecho humano: el derecho a la vida.
  • Mientras enseñamos a los candidatos y a la nación a darle la bienvenida a inmigrantes y refugiados que no ponen en peligro la seguridad nacional y el bienestar de la nación, enseñémosles con aún mayor ahínco a darle la bienvenida a toda criatura concebida que no puede legítimamente ser vista ni tratada como un peligro a la seguridad ni al bienestar de su madre.
  • Mientras instruimos a los candidatos y a la nación a proteger los derechos inalienables e irremplazables de cada mujer, enseñémosles con gran convicción a no confundir el derecho legítimo que tengo sobre mi futuro y mi cuerpo con los derechos que no tengo sobre el futuro y el cuerpo de otra persona humana aunque esté dentro del mío.

 

La Doctrina Social de la Iglesia y la jerarquía de valores 

La búsqueda de la verdad y la justicia demandan que toda amenaza contra los legítimos derechos humanos sea denunciada y eliminada. Por tanto, podemos promover y debemos elegir a los candidatos que mejor aboguen por el bien integral y los genuinos derechos de toda persona humana, derechos detallados en las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia que debemos abrazar en privado y en público – en las decisiones personales y con nuestro voto.

El reto es grande cuando compiten candidatos que ignoran o descuidan, amenazan o niegan uno o más derechos auténticos mientras defienden otros. En estos casos, la ley natural y moral exige que tomemos en cuenta la jerarquía de valores, discerniendo entre diversos valores y derechos auténticos, aquéllos que tienen primacía y cuyo descuido o negación traen consigo una mayor penalidad moral.

 

El mayor y el menor de dos males

Es así como, al promover y elegir a nuestros líderes, enfrentamos un gran dilema: los candidatos que se postulan no reúnen todas las cualidades que necesitamos ni siempre abogan por o defienden todos los derechos de cada ser humano con la misma insistencia. Hay entonces que escoger entre aquellos derechos fundamentales y de mayor importancia objetiva en la jerarquía de valores. En estos casos, es responsabilidad de todo católico escoger los candidatos con las posturas y propuestas menos dañinas en cuanto a los derechos inalienables y de mayor transcendencia y peso. Este sería el caso al elegir candidatos que estén en contra de la muerte por aborto y a favor de leyes que protejan los derechos de millones de niños no nacidos, aun cuando dichos candidatos no aboguen aún por una reforma migratoria justa y sensible que tome en cuenta las necesidades y los derechos legítimos de millones de inmigrantes indocumentados sin amenazas de deportaciones masivas.

El discípulo de Cristo está obligado a rechazar el “mayor de dos males” y escoger “el menor  de dos males” – y hacer todo lo posible para que todos los candidatos y las autoridades entiendan y abracen los principios contenidos en la Doctrina Social de la Iglesia – porque ellas salvaguardan el bien común de personas y pueblos enteros.  

 

¿Qué debe entones hacer una persona de buena voluntad y, aún más, un creyente cristiano católico – especialmente en plena campaña electoral?

  1. Conocer la Doctrina Social de la Iglesia respecto a la conciencia bien formada y a la jerarquía de valores.
  2. Deliberar con gran cuidado todas las variables que están en juego durante una campaña electoral y con cada elección.
  3. Participar en los debates públicos y las conversaciones privadas sobre el futuro de la nación y de la humanidad.
  4. Aprender a hacer las necesarias distinciones y entender el peso de cada reto que enfrentamos y cada derecho que defendemos, para poder saber cómo y dónde hacer sentir nuestra voz – por el bien propio y el ajeno, en cumplimiento del mandamiento doble de amar a Dios y al prójimo como Cristo nos ha enseñado.
  5. Ejercer, conforme a estos pasos previos, nuestro deber y derecho a la participación ciudadana responsable, incluyendo votar como católicos cuando podamos – como Dios manda.