Arzobispo Aquila

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Arzobispo Aquila

El Excelentísimo Mons. Samuel J. Aquila es el octavo Arzobispo de Denver. Su lema episcopal es “Haced lo que Él os diga” (Jn. 2,5)

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Sanando las heridas de la reforma

March 9, 2017

Han transcurrido quinientos años desde que la reforma sacudió la Iglesia, causando dolorosas divisiones y estimulantes cambios. Lamentablemente, se han producido más divisiones desde ese período. Pero el paisaje eclesial y cultural de hoy es muy diferente de lo que era entonces y debemos responder a la oración de Cristo de que “todos sean uno” (Juan 17,21) al hablar juntos de nuestra fe, inspirada por su Palabra y la Palabra Espíritu Santo.

Esta necesidad me recuerda al pasaje del Papa Francisco en Evangelii Gaudium, donde observa que “La credibilidad del anuncio cristiano sería mucho mayor si los cristianos superaran sus divisiones y la Iglesia realizara «la plenitud de catolicidad que le es propia, en aquellos hijos que, incorporados a ella ciertamente por el Bautismo, están, sin embargo, separados de su plena comunión»”(EG, 244)

El Papa Benedicto XVI también señaló en un mensaje de marzo de 2007 a la Federación Luterana Mundial sobre la necesidad de proseguir la unidad de los cristianos. Él dijo: ” somos llamados en común testimonio de proclamar el mensaje salvador del Evangelio de Jesucristo a un mundo que está sufriendo angustia y buscando orientación en muchos puntos. Después de todo, ‘nos gloriamos en nuestra esperanza de compartir la gloria de Dios’ ” (Rom. 5, 2b).

Con esto en mente, el 19 de marzo, me uniré al Obispo Luterano Evangélico Jim Gonia en una ceremonia para conmemorar el 500 aniversario de la Reforma, en la Iglesia Bethany Lutheran Church en Denver. Será una ocasión para que reconozcamos que, a pesar de nuestras diferencias, somos compañeros peregrinos que buscamos el rostro de Dios.

También reconocemos que es difícil superar divisiones históricas y sanar heridas. Requiere la presencia y acción del Espíritu Santo. Jesús lo sabía, por eso oró para que sus seguidores “sean uno”, así como El y el Padre son uno (Cf. Jn. 17:21).

El célebre escritor espiritual, el difunto Padre Carmelita Wilfrid Stinissen, describió al Espíritu Santo como “el gran ecumenista”. Él dice que esto es porque si dejamos que el Espíritu Santo “viva en y por medio de nosotros, crecemos en unidad. Es su carisma hacer que todas las cosas sean una. El hace al Padre y al Hijo un Dios. Él quiere hacer de todas las denominaciones una sola Iglesia santa y todas las personas en un solo cuerpo “(El Espíritu Santo, Fuego del Amor Divino, páginas 10-11).

La realidad es que hay muchas cosas que los luteranos y los católicos tienen en común. En los últimos 50 años, nuestras dos iglesias han participado en un diálogo teológico que ha encontrado 32 puntos de acuerdo entre nosotros. Entre las principales áreas de acuerdo se encuentran el reconocimiento de la naturaleza apostólica de la Iglesia, el reconocimiento del origen divino del ministerio ordenado, su necesidad para la Iglesia, y un entendimiento compartido de la presencia eucarística.

A pesar de los vientos culturales prevalecientes que nos harían descartar nuestra creencia en la verdad y simplemente buscar acuerdos que nos permitan trabajar juntos, nuestro diálogo continuo debe seguir siendo fundamentado en nuestra fe. Debe ser lo que el Papa Benedicto XVI llamó “una dinámica inspirada por la Palabra de Dios, por la Verdad divina que nos habla en esta palabra”.

Espero que a medida que este diálogo continúe, los católicos y los luteranos podamos dejar de lado nuestros recelos y buscar juntos el rostro de Dios. También les pido que se unan a mí para orar por la plena unidad de todos los cristianos y buscar oportunidades para llevar a cabo obras de misericordia juntos, construyendo el cuerpo de Cristo.

La Ceremonia de Conmemoración se llevará a cabo en la Iglesia Luterana Bethany en Denver el 19 de marzo de 2017 a las 3 p.m.

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