Parroquia

Niños especiales recibieron la Primera Comunión

Foto de Robert LinnYadira Aguilar se prepara con ilusión para recibir la Eucaristía.

noviembre 26, 2013

El que un niño sea diagnosticado con una condición especial, no es impedimento para que reciba su primera comunión. Ése es el pensamiento que llevó a Yolanda Serna a organizar la celebración de la primera comunión colectiva para niños con discapacidades, que se realiza año a año, en la Iglesia St. Cajetan, en Denver.

Desde el 2005, año en que comenzó esta iniciativa, han sido más de 130 niños especiales los que han recibido el Sacramento de la Eucaristía.

Esta celebración comenzó cuando varios padres de familia -incluyendo a Yolanda- tomaron la determinación de hablar con el padre Tomas Fraile, párroco de la iglesia St. Cajetan, para solicitarle que brindara el sacramento a los chicos, como una manera de dar gracias a Dios por las batallas libradas por estos pequeños.

Los niños y jovencitos que reciben la primera comunión, presentan condiciones delicadas de discapacidad, y por ello reciben una preparación sencilla, adecuada a su condición, y deben tener más de siete años, además de haber recibido el Sacramento del Bautismo.

El miércoles 23 de octubre, 5 niños vivieron el gran día, ante la compañía y gozo de sus familiares, y recibieron la primera comunión en la parroquia St. Cajetan.

La familia Hernández comentó que Joana, jovencita de 13 años quien padece de síndrome de Down, se preparaba para recibir la comunión, cada vez que veía a sus padres y familiares recibirla los domingos en misa. Y finalmente ella pudo recibir el Cuerpo de Cristo.

Por su parte, Yadira Aguilar, una pequeña de nueve años, quien sufre de problemas de memoria, recibió su primera comunión al lado de sus padres Andrés y Mónica Aguilar. Para ellos fue muy importante que su hija reafirme su fe a través de la recepción del Sacramento.

“Hay familias que vienen a misa y traen a sus niños especiales. Al recibir los padres la comunión, los niños también quieren recibirla. No podemos hacerlos a un lado y no debemos discriminarlos por su condición”, dijo al respecto Yolanda Serna, coordinadora de la celebración.

Jaime Espinoza y Ricardo Rivera, de 8 y 9 años respectivamente -ambos diagnosticados con autismo- también recibieron la Eucaristía. Sus padres expresaron profunda alegría porque sus hijos recibieron el sacramento, y desean que ambos niños participen más y estén más activos en la fe.

“Deseo que mi hija reciba el cuerpo de Cristo”, dijo María Sánchez antes de la celebración Eucarística. Ella es madre de Luz Yarely Huerta, quien tiene 12 años de edad y padece de microcefalia.

Las familias de todos estos pequeños sienten una bendición muy especial; hay varios sentimientos afines, sobre todo, la gratitud a Dios por la vida de sus hijos, por este momento y por poder brindarles la oportunidad de participar más en la fe Católica… en su fe.