Focus

Los regalos no reemplazan el amor de los padres

Foto de Mikel Sejlas Alonso

diciembre 22, 2016

En Navidad surgen los lamentos de algunos padres por no poder suplir todos los deseos de sus hijos, quienes piden y piden regalos motivados por la publicidad y la sociedad de consumo. Por eso, Elena Roger Gamir, pedagoga y experta en educación, da un parte de tranquilidad y expresa que los mejores regalos que se les pueden dar a los hijos no son de orden material.

La experta habla en un reporte realizado por el diario TeInteresa.es, de la realidad que se vive en ciertas familias en las cuales los padres buscan compensar sus fallas educativas a través de regalos, que muchas veces se sobrepasan en cantidad y en valor económico e invita a los padres a “evitar que los sentimientos de culpabilidad (y no de amor) le impulsen a comprar los regalos”.

 

A falta de tiempo, regalos

La especialista comienza diciendo: “los niños no se pueden sobornar: los regalos nunca suplirán la falta de tiempo o atención con tu hijo”, y aconseja además no intentar deslumbrarlos “para que olvide tus fallos”. Según Roger, “los olvidará temporalmente, pero cuando pase la Navidad seguirá teniendo las mismas carencias”.

La Navidad “no es un tiempo de remordimientos, ni de permisibilidad, ni de manipulación”, dice la especialista quien forma parte del Gabinete Pedagógico SoloHijos.com.

La experiencia demuestra que los hijos cuanto más cosas tienen, más egoístas y posesivos se vuelven. Por ello, Elena Roger afirma que “si lo que pretendes es conseguir que tu hijo sea feliz, no le des todo lo que pide”, antes hay que valorarlo, priorizarlo y contrastarlo “con tus objetivos educativos”. Complacer a los hijos en todo lo que se pueda sin un criterio subyacente es “contribuir a que crezcan egoístas, que es lo mismo que asegurarles la infelicidad”, afirma.

En esta época de pedir deseos, la pedagoga sugiere a los padres que se pregunten “qué es lo que en realidad desearía tu hijo y por qué”. La mayoría de los niños, especialmente los de primaria y también los adolescentes, “preferirán pasar un tiempo íntimo con sus padres”, añade. Si el hijo no lo prefiere, “o es que ya pasa mucho tiempo contigo y no necesita más (lo cual es genial), o es que ya se ha acostumbrado a prescindir de ti (lo cual es muy triste)”, aclara la educadora.

 

Los regalos y la crisis

“Si no hay dinero para comprar lo que pide, no hay dinero ¡y punto!”, afirma contundente la experta y añade que acostumbrarles a pasar con lo que se tiene “ya es el mejor regalo que les podemos hacer”.

No se trata de que sufran la crisis al mismo nivel que los padres “pero todos debemos abrocharnos el cinturón cuando es necesario y aceptar con ilusión lo poco o mucho que se pueda regalar”, aconseja. Jugar con el hijo será el “mejor juguete que pueda tener ¡y es gratuito!”, exclama Roger.

“Tu hijo no se traumatizará” si los Reyes Magos, Santa Claus o el Niño Jesús, no le traen los regalos que esperaba con tanta ilusión, “le molestará pero sobrevivirá”. Según ella, el hijo “es muy capaz de aceptar las pequeñas (o grandes) desilusiones”, por lo que hay que aceptar sus sentimientos “pero no te sientas mal por no ceder ante todo lo que le ilusiona”. Navidad no debe ser la excusa para permitir a los hijos “lo que no les permitimos en otra fecha del año”, afirma.

Por último, Elena Roger cree que lo que los hijos piden para Navidad “no siempre es lo que más les conviene” y aconseja por ello regalar “sólo aquello que de alguna forma les haga mejor” porque ellos no tienen criterio ni límites para pedir, “los límites y el criterio lo has de poner tú”, aclara la experta.

¿Te gusta evangelizar? Comparte esta historia.

, ,