Locales

Llamados a construir familia

Fue la invitación de Martín y Lizzy Valverde en la Conferencia Viviendo la Fe Católica

Foto de Guillermo ReyesMartín Valverde junto a su esposa Lizzy y su hijo Jorge Pablo. Martín y Lizzy abrieron y cerraron la conferencia Viviendo la Fe Católica con interesantes temas sobre cómo construir matrimonio.

marzo 19, 2014

Con la presentación de Martín y Lizzy Valverde inició la Conferencia Viviendo la Fe Católica, que este año llevaba como lema principal “La familia y la nueva evangelización”. La conferencia se llevó a cabo el pasado 15 de marzo en el Colorado Convention Center.  Cerca de 1,500 personas participaron de ella.

Los Valverde hablaron importancia de construir la familia en torno al amor. Al respecto, Lizzy enfatizó que para lograr ser una unidad era necesario reconocer las diferencias.

“Construir unidad es darnos cuenta que en nuestras  diferencias vamos a crecer, pero es importante primero reconocer esas diferencias, sin olvidarnos que el conflicto está en el menú”, señaló la psicóloga experta en familia, añadiendo que, “Dios nos quiere enseñar a amar como nunca hemos amado, desde la pobreza, desde las diferencias, pero con Dios en el centro, eso implica mirarnos y contemplarnos tal y como somos y no como quisiéramos ser o cómo quisiéramos que el otro sea”.

Lizzy compartió al respecto que “al comienzo quería que Martín cambiara para que llenara mis expectativas, pero entendí más adelante que yo lo había escogido por una razón: el me completaba. Lo que quería era cambiarlo a mi medida, controlar”.

Por otro lado, los esposos Valverde subrayaron la necesidad e importancia de abrirse al dolor, que según indicaron, “es inevitable en la vida matrimonial”. Martín compartió el canto “ten calma, sigue adelante” enfatizando que “el amor, no es amor si no causa dolor”, mientras que Lizzy señaló que la gracia de Dios sólo puede transformarnos a través del reconocimiento del dolor. “Tenemos que descubrir nuestras heridas y Dios las puede sanar a través del amor, pero tenemos dos opciones: el control y querer que el otro sea haga a mi imagen y semejanza o la opción de amar para sanar y de poner límites”.

Finalmente los esposos invitaron a los presentes a hablar cara a cara y enfrentar sus problemas sin temor, señalando que “la relación del matrimonio es un espacio sagrado, donde se construye una intimidad y soy yo quien decido con qué construir esa intimidad”.