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La vida consagrada, un don para la Iglesia

En misa de inicio del Año de la Vida consagrada Arzobispo agradeció el testimonio alegre de muchos.

Foto de Daniel PettyReligiosos y consagradas de distintas comunidades en Denver, participaron en la MIsa de inicio del Año de la Vida Consagrada.

diciembre 01, 2014

Mass for Year of Consecrated LifeEl Año de la Vida Consagrada, convocado por el Papa Francisco, se inició en Denver el domingo 30 de noviembre, con una Misa presidida por el Arzobispo Samuel J.  Aquila en la Basílica Catedral de la Inmaculada Concepción.

Miembros de distintas comunidades religiosas e institutos de vida consagrada participaron en la celebración Eucarística con mucha alegría y gratitud por el don de su vocación.

El Arzobispo Aquila, haciendo eco de la carta que el Papa Francisco ha dirigido a todos los consagrados, invitó a los consagrados y religiosos presentes con especial cercanía, a cumplir los tres objetivos de este año: Mirar el pasado con gratitud, vivir el presente con pasión y abrazar con esperanza el futuro, para así despertar al mundo.

Asimismo el Prelado invitó a todos los consagrados, especialmente aquellos que viven y sirven en el norte de Colorado, a hacerse la pregunta que el Papa dirigió en su carta:

“¿Es realmente Jesús el primero y único amor, como nos hemos propuesto cuando Mass for Year of Consecrated Lifeprofesamos nuestros votos? Sólo si es así, podremos amar en la verdad y la misericordia a toda persona que encontramos en nuestro camino”. Los exhorto a todos a meditar en esta pregunta durante este año, dijo el Arzobispo en la Eucaristía.

Durante la celebración Eucarística, se honró especialmente a religiosas y consagradas que celebraban 25 años de vida religiosa o más. Entre ellas se presentó también una religiosa que celebraba 70 años de vida entregada por entero a Dios.

Con especial afecto y gratitud por la entrega de los consagrados, el Arzobispo Aqulia pidió a los consagrados, que siemipre den testimonio fiel y alegre de su vocación.