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La Sábana Santa narra la pasión, muerte y resurrección de Cristo

Contemplándola podemos profundizar en los misterios centrales de la Semana Santa

Foto de Enrique BallarinLa Cruz es símbolo de nuestra fe, pues a través de ella, Dios nos amó hasta el extremo.

abril 15, 2014

Ahora que se aproxima la celebración del Triduo pascual en toda la Iglesia Universal,  la Sábana Santa aparece como ese testigo silencioso de los sufrimientos que sufrió el Señor. Según el Doctor en física John Jackson y su esposa Rebecca, fundadores del Centro de la Sábana Santa, ubicado en Colorado Springs, este conocido manto que se custodia en Turín, muestra de manera impresionante, y en su total crudeza, lo que experimentó Jesucristo durante su pasión, muerte e incluso resurrección. 

La Sábana Santa – también conocida como el Manto de Turín, el Santo Sudario, o la Síndone-  es un manto de lino de 436 cm × 113 cm, que muestra la imagen de un hombre que habría sufrido la muerte de la misma manera como los Evangelios narran la pasión y muerte de Cristo:

Foto de Art History Images (Holly Hayes)flagelado, coronado de espinas, con heridas que revelan que cayó varias veces, y crucificado. Diversos estudios científicos apoyan la tesis de que esta Sábana es la misma que envolvió el cuerpo de Jesús, cuando fue bajado de la Cruz y puesto por José de Arimatea y Nicodemo en el sepulcro (Mateo 27, 57-58). Por esta razón, el manto es objeto de veneración y está custodiado en la ciudad de Turín, en Italia, desde 1578. Cada cierta cantidad de años se expone al público, las últimas exhibiciones fueron en el 2000 y 2010. La próxima será en el año 2015, en el que acudirán a venerarla millones de peregrinos de todas partes del mundo.

Si bien no es materia de fe, diversos santos, reyes y todo tipo de creyentes, la han venerado, incluidos diversos papas, como el próximo santo Juan Pablo II y el papa emérito, Benedicto XVI. El papa polaco dijo de ella que era “la reliquia más espléndida de la Pasión y de la Resurrección” (durante el rezo del Regina Caeli, 20 de abril de 1980).

A simple vista, el manto revela una imagen humana. Pero en el año 1898, el fotógrafo italiano Secondo Pía realizó la primera fotografía de la historia de la Sábana Santa. A la hora de revelar el negativo, el fotógrafo quedó sorprendido: se veía en él la imagen perfecta de un hombre, igual a Jesucristo.

Desde ese momento, miles de estudios científicos se han realizado para comprobar la autenticidad de la imagen. Entre ellos, el Dr. Jackson, junto a un grupo de hombres de ciencia, el equipo S.T.U.R.P. (Shroud of Turin Research Project), realizó el mayor estudio efectuado  en la tela hasta la fecha. Sin embargo, no se pudo determinar cómo se produjo la imagen. Pero se comprobó que no era una falsificación: la imagen se encontraba estampada en la superficie de la tela. No podía haber sido hecha por un artista. En su teoría el Dr. Jackson expone que el cuerpo que dio origen a la imagen  pareciera haberse vuelto radiante y mecánicamente transparente. Esto significaba que en un momento, el cuerpo no ofreció resistencia a la tela, lo que permitió que la sábana cayera a través del cuerpo, bajo la influencia de la gravedad. Entonces, la radiación que se desprendió en este fenómeno produjo que la imagen se estampara en la tela. Algunos científicos piensan que esa energía se desprendió del momento de la resurrección de Jesús.

Los misterios de la Semana Santa

Reliquia de los clavos que traspasaron las manos y los pies de Cristo. Uno de los momentos más conmovedores de la presentación fue el rezo del Vía Crucis, ayudados por la evidencia científica del manto de Turín, los participantes fueron introducidos en el misterio de la Pasión del Señor. Con ello se pudo revivir el recorrido que realizó Cristo desde el Jueves Santo hasta la Resurrección.

La Semana Santa se inicia con la celebración del Domingo de Ramos, que recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Por ello en este día se realiza un procesional de entrada en el que se agitan las palmas como lo hicieron en ese momento los habitantes de Jerusalén al ver entrar a Jesús sentado en un burro.

El la Vigilia del Jueves Santo celebramos la institución de la Eucaristía, y recordamos la Última Cena en que Jesús lavó los pies de sus apóstoles. Según la teoría del Dr. Jackson, la tela que sirvió para envolver el cuerpo de Jesús fue la misma que cubrió la mesa sobre la que se celebró la Última Cena. La Iglesia primitiva habría sabido esto. Por ello el corporal de lino utilizado en la misa representaría la unidad del momento en que Cristo se da en la Eucaristía el Jueves Santo, y el momento de la realización de ese sacrificio en su misma carne, el Viernes Santo.

Durante la noche del Jueves Santo acompañamos a Jesús en su noche de agonía en Getsemaní, ya sea rezando ante los monumentos que se realizan en las Iglesias, o con la tradición de la Visita a las Siete Iglesias, iniciada por el santo italiano, Felipe Neri.

La imagen de la Sábana Santa constituye una narración de los eventos del Viernes Santo. En ese día, nuestro Señor fue torturado, coronado con espinas, condenado a muerte, y obligado a llevar su cruz hasta el lugar de su muerte. Su sangre habría quedado estampada en la Síndone. Ese día es el único del año en que no se celebra la Misa – ya que Jesús ha muerto – pero podemos acompañarlo en la Celebración de la Veneración de la Cruz, en el que besamos el madero que nos trajo la salvación. Asimismo, durante la noche, podemos recorrer en el Via Crucis cada una de las estaciones por las que pasó Jesús ese día.

El Sábado Santo es un día de espera y silencio, en el que acompañamos a María en su dolor, rezando el rosario, y compartiendo su esperanza en la Resurrección de su Hijo.

Ese silencio se rompe con la alegría de la Resurrección, que celebramos ya entrada la noche en la Vigilia Pascual, que es la Misa más importante del año. Mediante diversos símbolos y lecturas conmemoramos y volvemos a vivir la Pascua del Señor, su paso de la muerte a la vida, el mismo que – según muchos – quedó estampado en la Sábana Santa para fortalecer nuestra fe. Nosotros, al ser bautizados, hemos ingresado en ese misterio pascual,  y hemos pasado de la muerte del pecado a una vida nueva en Cristo.

El Dr. Jackson dio una explicación del manto de Turín, en una conferencia dictada en la Parroquia Holy Name, en Englewood, Colorado,  el 22 de marzo. Fue una gran motivación para entrar en la Semana Santa con mayor consciencia del amor inmenso que Dios nos tiene.

Como dijo el papa emérito Benedicto XVI en su visita a Turín, en mayo del 2010, “La imagen impresa en la Sábana Santa es la de un muerto, pero la sangre habla de su vida. Cada traza de sangre habla de amor y de vida. Especialmente esa gran mancha cercana al costado, hechas de la sangre y del agua manados copiosamente de una gran herida provocada por una lanza romana, esa sangre y agua hablan de vida. Es como un manantial que murmura en el silencio y nosotros podemos oírlo podemos escucharlo, en el silencio del Sábado Santo. Queridos amigos, alabemos siempre al Señor por su amor fiel y misericordioso. Al salir de este lugar santo, nos llevamos en los ojos la imagen de la Sábana Santa, llevamos en el corazón esta palabra de amor, y alabamos a Dios con una vida llena de fe, esperanza y de caridad.”