País y Mundo

Hagamos que el cambio de gobierno sea llevadero

Foto de Gage Skidmore Flickr

enero 19, 2017

El 20 de enero, Donald Trump será nombrado el cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos. Es un hecho.

Creo que es seguro decir que a muchos católicos de mi edad no nos gusta Trump; había muchos candidatos que nos agradaban más. Entonces, entiendo tu sentimiento al decir, “Él no es mi presidente”, o tu preocupación por como tratará a las minorías o sobre si realmente hará lo que dice que va a hacer.

Pero llego el momento de enfrentar la realidad. Es momento de serle fiel a nuestro país. Aun si no nos gusta el hombre que se sienta en la oficina oval.

Porque él es nuestro presidente. La mitad del país voto por él. Y nos guste esa persona o no, tenemos que respetar la institución presidencial y aceptar lo que está pasando. Aceptar que esto es lo que tenemos para trabajar, y luego trabajar con él.

No ayuda en absoluto seguir echando combustible al fuego de la división que está envolviendo nuestro país. Más de lo que el nuevo presidente podría potencialmente hacer (o no hacer), esta división es lo que asusta.

Una cosa es elevar nuestras voces en contra de algo verdaderamente injusto, pero otra es quejarse de un proceso de votación justo que nuestro país siempre ha utilizado. (Véase el punto 3).

Dejemos de quejarnos del gobierno y quién es o quién no es presidente. Si quieres ver un cambio, ayuda y se parte del cambio.

¿Qué puedes hacer?

  1. Orar por el país.
    La oración no debe ser subestimada cuando se trata de los sufrimientos de nuestro país. Primero y, ante todo, como católicos, nuestro trabajo es orar por las personas, los lugares y los sistemas que se nos han dado. Ora por el presidente, por su gabinete, por los senadores y representantes de la Cámara de Representantes, y por los que forman parte de la Corte Suprema.
  2. Ama y escucha a todos los que te rodean, sin importar su posición política o por quién votaron.
    Nuestro país está tan dividido, y necesitamos sanidad. Vamos a ser esa curación amando a todos a nuestro alrededor, en casa, en la iglesia, en la escuela, y sí, en las redes sociales. Los comentarios juiciosos no ayudan a nada ni a nadie
  3. Lee acerca de nuestros procesos políticos y sistemas de votación. Infórmate sobre el gobierno. Y después de haber leído, lee un poco más.
  4. Has que tu voz sea escuchada a nivel local.
    Asiste a las reuniones de la ciudad, ofrécete como voluntario para ayudar con las campañas y, especialmente, comunícate con los oficiales electos locales a través de cartas, correos electrónicos o llamadas telefónicas. Encuentra su información en http://USA.gov. También puedes inscribirte para recibir alertas de la Conferencia Católica de Colorado para que te ayuden a recordar cuándo debes llamar a tus legisladores. Visita el sitio http://cocatholicconference.org.
  5. Postulate para cargos politicos.

¡Tú puedes postularte! Piensa en involucrarte en la política a nivel local. Y si ya has hecho los puntos del 1-4, realmente te necesitamos.