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“Cyberbullying” o ciber – acoso ¿cómo combatirlo?

Escuelas católicas toman medidas contra esta plaga

Foto de Andrew Wright

julio 18, 2016

El acoso (o bullying como se le suele llamar) puede tomar muchas formas, pero en la era cibernética, la clase de acoso que prevalece es muchas veces aquella que no se ve pero que trae las peores consecuencias.

El acoso cibernético (más conocido como cyberbullying) es un problema real que puede enfrentar cualquier usuario de los medios electrónicos. El público más vulnerable es el de los niños y jóvenes. En 2014 el Centro de Investigación de Pew reportó que cuatro de cada diez usuarios de internet que han sido víctimas de acoso en las redes sociales. 73 por ciento de los usuarios de internet han dicho que han sufrido este acoso de una u otra manera.

La mayoría del acoso cibernético ocurre medios como Facebook, Twitter, Instagram y Whatsapp.

Los menores que sufren del ciber-acoso prefieren muchas veces, no contarle nada a sus padres por temor a que los priven de los aparatos eléctricos. Esto hace que la mayoría de las veces ellos tengan un sufrimiento silencioso y, por ende, más dañino y que los padres ignoren la situación, hagan caso omiso o atribuyan a causas diferentes las consecuencias del ciber acoso.

Esta plaga puede generar en las víctimas algunas secuelas como tensiones, baja autoestima,  pesimismo, tristeza repentina, aversión al ambiente en que se encuentren, miedo a encontrarse personalmente con los victimarios e incluso el suicido.

Para Mary Cohen, ex asistente de la superintendencia de los Colegios Católicos en Denver, el acoso cibernético “es probablemente la forma más predominante de intimidación con la que los niños tienen que lidiar hoy”.

“Esto impacta nuestros colegios y descompone la comunidad centrada en Cristo que estamos tratando de construir con nuestros estudiantes y sus respectivas familias. Las redes sociales permiten que los agresores lleguen a una audiencia mucho mayor y el impacto de esta clase de acoso tiene un largo alcance”, indica Cohen.

¿Cómo combatirlo?

Los colegios de la Arquidiócesis de Denver están tomando medidas proactivas en la lucha contra el acoso cibernético. El año pasado, varios de ellos pusieron a prueba un programa en internet de monitoreo en inglés llamado Safe Students Online SSO (Estudiantes seguros en línea), el cual permite a los padres desempeñar un papel más activo en el uso que hacen sus hijos de las redes sociales.

Tim Polizzi, es el vicepresidente de SSO y dice que la meta del programa es mantener seguros a los niños cuando están navegando en las redes y promover un diálogo abierto entre padres e hijos.

“El reto ahora es que los niños son (tecnológicamente) más expertos y los padres se encuentran en cierta desventaja y pueden ser intimidados”, dice Polizzi. “Hay cosas que están pasando que a ellos les gustaría saber, pero no saben cómo. Buscamos crear en los padres una mayor conciencia”.

Polizzi comenzó este programa por el deseo de proveer un tipo diferente de solución al monitoreo de internet. Él dice que ha notado que muchas de las situaciones actuales son insuficientes pues están enfocadas solo en supervisar las pequeñas cosas o resultan muy invasivas para los niños cuando se trata de acceder a sus cuentas, tener sus contraseñas, entre otras medidas. SSO no tiene nada de esto. Los padres pueden entrar al programa vía web y trabajan con sus hijos para instalarlo.

“No se trata de ser espías de los hijos o de hacer cosas a sus espaldas”, dice Polizzi. “Parte de la razón por la que creo que el niño puede caer en esto se debe a que a diferencia de muchos otros programas que hay, este no muestra a los padres el 100 por ciento de lo que sucede en línea.”

SSO normalmente es capaz de monitorear las plataformas más populares de las redes sociales, incluyendo Facebook, Twitter, Instagram y Google+. Los padres envían la solicitud de autorización a las cuentas de las redes sociales de sus hijos y el niño les da permiso en una aplicación para que los monitoreen pero nunca tienen las contraseñas de sus hijos. En cambio, usan un sistema de filtración SSO que les monitorea las palabras clave, el idioma y los temas y los alerta vía email si detecta problemáticas o comportamientos cuestionables.

Polizzi dice que la privacidad es un componente importante del programa y aclara que aunque se paga por el programa y por distribuirlo en los colegios, los administradores nunca reciben alertas.

“La escuela no se interpone entre el padre y el hijo y esta distinción es muy importante. (Esta) es la responsabilidad de los padres”, dice. “Las escuelas quieren abordar este tema y ser proactivas. Los padres buscan un colegio para que los guíe y pienso que vale la pena ofrecer una herramienta que hace que este aspecto difícil de la paternidad un poco más llevadero”.

“Creo que es importante para los educadores católicos trabajar en equipo con las familias de nuestros estudiantes para ayudar a que los niños se den cuenta de que con el privilegio del uso de la tecnología también viene una gran responsabilidad”, dijo Detty Hensen, director del colegio Christ the King, una de las instituciones de Denver que está utilizando este programa.

Polizzi tiene la esperanza de que más escuelas y padres ingresarán a SSO para hacer frente a este problema. Cada niño que tenga una cuenta en las redes sociales puede estar en riesgo de sufrir acoso cibernético, incluso sin que se dé cuenta y dice que es esencial para los padres preguntarse qué están haciendo sus hijos.

“Tratamos de que esta herramienta no sea tan intimidante para que los padres puedan ser padres y los niños puedan ser niños”, dice.

Para saber más acerca de los programas de Safe Students Online y acerca de la seguridad y responsabilidad en internet visita safestudentsonline.org

 

Tipos de Ciber-acoso

Insulto electrónico. Es el intercambio de palabras acaloradas que se pueden dar en chats privados, públicos o en grupos de Whattsapp. Uno de los dos contrincantes puede encender el calor de la discusión con ofensas cada vez más intensas.

Hostigamiento. Acción en la cual con palabras, conductas o actos reiterados contra una persona se le molesta buscando generar una alteración emocional. Puede ser a través de mensajes de texto, correos, mensajes instantáneos o en un chat público o privado.

Denigración. Es el envío de información despectiva y falsa respecto a otra persona. Puede ser información escrita pero también imágenes con o sin alteración digital o videos.

Suplantación. Es la oportunidad del acosador de hacerse pasar por el acosado, utilizando las claves de acceso de la víctima para hacer uso de su cuenta de correo o de su identidad de red social, con la finalidad de enviar información negativa, maliciosa, ofensiva, y al hacerse pasar por la víctima. También puede ser cambiando su perfil personal en las redes sociales, modificando totalmente su identidad y enviando correos maliciosos a otras personas, ocasionándole problemas con sus amigos o contactos.

Desvelamiento y sonsacamiento. Es la revelación de información comprometedora, que en su sano juicio no habría revelado a nadie; puede ser un texto, una fotografía o un mensaje instantáneo. También puede ser engañando a alguien para que revele información personal y luego difundirla maliciosamente.

Exclusión y ostracismo. Es el hecho de hacer a un lado a una persona del grupo de amigos o círculo de amigos, lo cual ocasiona una sensación de exclusión o muerte social. También puede ser no responder correos con prontitud, lo que da la sensación de abandono o menosprecio.

Ciberpersecusión. Significa el uso de comunicaciones electrónicas en forma reiterada para perseguir a otra persona, con mensajes reiterados hostigadores y amenazadores.

Paliza feliz. Es una situación en la cual un grupo de jóvenes graban electrónicamente a otros en el momento de hostigar, dar un golpe, o haciendo una travesura a otra persona y subiendo posteriormente la información a la red.

Fuente: Acoso cibernético o cyberbullying: Acoso con la tecnología electrónica. Por: Enrique Mendoza López (Pediatra).

¿Qué contiene el material de ciber-acoso?

  • Comentarios rabiosos, groseros, maliciosos que no se suelen decir cara a cara
  • Burlas por el aspecto o el comportamiento de la víctima.
  • Amenazas de golpes o agresiones más severas o incluso de muerte
  • Comentarios de devaluación o de contenido sexual.