País y Mundo

El Salvador ya tendrá un santo a quien rezarle

Foto de Alison Mckellar Flickr

marzo 05, 2015

Para el obispo auxiliar de San Salvador, monseñor Gregorio Rosa Chávez, uno de los que más ha abogado por la causa de monseñor Romero, el anuncio del Papa Francisco de la pronta beatificación de monseñor Oscar Romero es “una buena noticia para El Salvador, donde hay tanta mala noticia”.

Según el prelado, el que se haya reconocido que monseñor Romero fue asesinado por odio a la fe, “puede ser la luz que nos guíe a ese país que soñamos, un país más tranquilo, donde reine la vida y no la muerte”.

Monseñor Romero es, según el obispo auxiliar de San Salvador “una esperanza para el momento crítico que vive la Patria”. Asesinado el 24 de marzo de 1980, la investigación sobre el martirio se inició en 1990 y culminó pasado 3 de febrero, cuando el Papa Francisco reconoció su martirio y autorizó su beatificación.

“La Iglesia ha examinado cada palabra de Romero y cada acción y ha concluido que lo que este hombre hizo fue lo que haría Jesús, el Buen Pastor, que termina dando su vida por su pueblo. Fue unánime la opinión que dieron los teólogos y que ahora el Papa firma con mucho gozo este decreto”, dijo monseñor Rosa.

 

Habla el postulador de la causa

Monseñor Rafael Urrutia es el postulador de la causa de canonización de Romero. Es el vicario Pastoral de la arquidiócesis de San Salvador y fue párroco de la capilla donde fue asesinado el arzobispo.

El postulador consideró que la autorización para su beatificación es “una victoria de la fe, porque monseñor Romero desde la fe del Evangelio, vivió para este pueblo suyo, este Pueblo de Dios que peregrina en El Salvador. La palabra de monseñor Romero es una palabra eterna que tiene actualidad en este tiempo. Con monseñor Romero Dios pasó por El Salvador y hoy nuevamente Dios está pasando por El Salvador”.

Monseñor Urrutia reconoció que el arzobispo mártir es hoy “una palabra que invita a la reconciliación, a la paz; una palabra que nos invita a la fraternidad. Hoy de nuevo podríamos repetir sus palabras: “ya basta”. Se matan entre hermanos, es preciso una reconciliación y la paz entre ustedes”.

El presidente, el secretario general, su pueblo…

Mediante un comunicado de prensa, el presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, reconoció que giró instrucciones al secretario de gobierno y de las comunicaciones “para coordinar un equipo que tendrá que trabajar al lado de la Iglesia católica para la organización del acto con el que será beatificado monseñor Romero, que está previsto realizar en El Salvador”. (La fecha aún está por confirmar).

Por su parte, en Washington, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, celebró con emoción el anuncio  y dijo que “el Papa Francisco ha conmovido una vez más a los latinoamericanos al reconocer el martirio de este hombre bueno y generoso, que dio su vida para defender los derechos humanos cuando la violencia dominaba su país”.

“Habló sobre las injusticias sin ambigüedades, fue asesinado para acallar su compromiso; pero su martirio hizo de él una figura universal”, agregó Insulza.

Y en Ciudad Barrios, pequeña población de 25 mil habitantes a 150 kilómetros de la capital, este mes se ha vivido una gran alegría.  Monseñor Romero, nació allí el 15 de agosto de 1917, y las campanas de la única parroquia de Ciudad Barrios sonaron durante mucho tiempo el pasado 3 de febrero.

Los pocos habitantes que todavía no sabían nada, cuando preguntaron la razón del repique prolongado, pudieron unirse a la esta alegría.  Una anciana de Ciudad Barrios, que regresaba del mercado, resumió toda la alegría en una frase: “ya tenemos los de aquí a alguien a quien rezarle” para que interceda con Dios por las penurias que vive el pueblo de El Salvador.