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Devoción a Jesús Sacramentado crece en Denver

Adoradores nocturnos celebraron la Fiesta del Corpus Christi con devoción

Foto de Robert LinnEl 21 de junio los adoradores nocturnos de Denver acompañaron al Señor Sacramentado en procesión.

junio 24, 2014

Con motivo de la Solemnidad del Corpus Christi, el pasado sábado 21 de junio, miembros de todas las secciones de la Adoración Nocturna de la Arquidiócesis de Denver se reunieron en la Parroquia de St. Helena en Fort Morgan, para honrar al Señor Jesús, realmente presente en la Eucaristía.

Mons. Jorge De los Santos, Director Espiritual de de Evangelización Hispana de la Arquidiócesis de Denver, quien participó en la celebración del sábado, dijo: “Los hermanos de la Adoración Nocturna quieren ser buenos católicos, ser santos; pero saben que el camino de la santidad no es fácil, que no bastan nuestras fuerzas humanas para lograrlo, sino que se necesita la fuerza divina de Jesús”.

Por ello, los adoradores confían sus vidas al Señor, ya que sólo podrán ser buenos católicos “con la Eucaristía. Al comulgar, nos podemos sentir otros, ya que Cristo va a vivir en nosotros. Podremos decir, con San Pablo: “Vivo yo, pero ya no soy yo, sino Cristo quien vive en mí”, y se le adora con profundo amor y profunda devoción”, señaló Mons. De los Santos.

Fue una ocasión muy especial, pues la jornada se llevó a cabo en el marco de las celebraciones de la Fiesta del Corpus Christi, es decir, la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia real y completa de Jesucristo en la Eucaristía.

“Es una fiesta muy importante porque la Eucaristía es el regalo más grande que Dios nos ha hecho, movido por su querer quedarse con nosotros después de la Ascensión”, señaló el sacerdote.

La jornada de los Adoradores en St. Helena incluyó charlas, una vigilia con el Santísimo expuesto, así como la celebración de la Eucaristía, en la que los adoradores –hombres, mujeres y niños, expresaron la profundidad de su amor al Señor Sacramentado.

Con ello quisieron rendir un homenaje “agradecido, público y multitudinario de la presencia real de Cristo en la Eucaristía”, concluyó Mons. De los Santos.