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De niños para niños

Alumnos de St. Vincent de Paul envían pulseras para niños enfermos en Guatemala

Foto provistaAlmunos de St. Vincent preparan las pulseras y escriben mensajes en español.

marzo 11, 2014

La locura que las pulseras “rainbow loom” ha causado entre los pre-adolecentes, se convirtió recientemente en un vehículo para vivir la solidaridad. El proyecto fue llevado a cabo por alumnos del 3er de primaria de la escuela Saint Vincent De Paul, en Denver.

Dichos alumnos, junto a un grupo de enfermeras y doctores del Hospital para niños de Colorado –Children’s Hospital– enviaron 400 pulseras de colores a niños hospitalizados en Guatemala. Cada pulsera iba acompañada con mensajes en español, escritos a mano por los alumnos de St. Vincent.

La idea de preparar estas pulseras surgió en septiembre del año pasado.  “Mi hijo le dio una pulsera a mi tía, que es enfermera del Children’s Hospital. Al día siguiente ella estaba tratando de consolar a un niño que estaba nervioso porque iba a ser operado; y entonces mi tía lo distrajo con la pulsera”, señaló Margie Burns, madre de uno de uno de los alumnos de St. Vincent. “Los ojitos del niño – agregó Margie- se iluminaron cuando vieron la pulsera, y al ver el gozo que esto le trajo, mi tía decidió regalársela. Desde ese momento se le fue el miedo y el pequeño estaba listo para su operación”.

Heidi Childs, también enfermera de este hospital y miembro del Global Health Initiatives Foundation (GHIF) del Children’s Hospital , escuchó esta historia e inmediatamente vio una oportunidad para las misiones pediátricas de esta fundación. Cada año a través de la GHIF, un equipo del Children’s de Denver, viaja a Guatemala para realizar cirugías generales y cosméticas a pacientes que tienen desde un mes de nacidos hasta 21 años de edad.

Heidi visitó a los alumnos de 3er grado del St. Vincent para contarles sobre las misiones que realizan en Guatemala, así como para compartir con ellos sobre este país, su cultura y su idioma (español), un curso que los alumnos del St. Vincent llevan desde que están en kínder hasta el octavo grado.

“El español ayuda a que nuestros estudiantes abran sus ojos al mundo que los rodea y vean también la universalidad de la Iglesia”, señaló Josh Florence, profesor de español, quien ayudó a los alumnos a escribir el mensaje que acompañaba las pulseras. “Nuestro programa en español no sólo prepara a nuestros estudiantes a participar en una economía global, sino que además los ayuda a encontrar a Cristo en una visión del mundo más amplia y a tener las herramientas necesarias para compartir su fe”.

Mariah Mahoney, una de las alumnas que participó del proyecto señaló que  “poder ayudar fue una bonita experiencia, además me alegra saber que cuando estos niños se despierten de la operación y vean las pulseras, sabrán que hay gente que se preocupa por ellos”.

 

*Esta historia se realizó gracias al reporte de Julie Filby del Denver Catholic Register.