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¿Cómo debe votar un católico?

A pocos días del 4 de noviembre, ofrecemos algunas pautas para tomar en cuenta antes de votar

Foto de Julie FilbyEl católico debe estar bien informado de las propuestas, para luego poder elegir responsablemente a un candidato que no vaya en contra de las enseñanzas de la Iglesia.

octubre 21, 2014

No queda nada para las elecciones a nivel estatal y federal en los Estados Unidos.  La televisión y la radio están saturadas de publicidad de las distintas campañas políticas en esta temporada electoral. Y el “voto hispano” es muy preciado pues será decisivo en algunas de las contiendas. Pero además del “voto hispano”, el voto católico también es necesario e importante.

¿Cómo debe ser este voto? Como hemos dicho con anterioridad, el voto católico debe ser bien informado, partiendo de un verdadero conocimiento de los temas, de los candidatos y de sus propuestas. Y por encima de todo, el voto de todo católico, llamado a participar activa y responsablemente en política, debe estar basado en principios.

Así lo explicaron el sacerdote John Nepil y el entonces seminarista Nathan  Goebel, en su popular Podcast llamado Catholic Stuff you Should Know (Cosas católicas que deberías de saber). Ellos analizan cuatro maneras de cómo los católicos han abordado el tema de las elecciones, y alientan a optar por la última.

Actualmente el P. John Nepil es vicario en la parroquia Queen of Peace en Aurora, y el recién ordenado P. Nathan  Goebel  es vicario en la parroquia St. Francis Cabrini en Littleton.  El Podcast al que aquí se hace referencia fue grabado a la luz de las elecciones generales de 2012.

Apatía

El primer escenario es la apatía. Aquellos católicos que no se involucra ni hacen algo.  Esta manera “no es una opción para los católicos, pero algunos optan por ella”, dice el P. Nepil.   El compendio de la Doctrina Social de la Iglesia nos recuerda que nuestra participación en la comunidad civil es un “deber que todos han de cumplir conscientemente, en modo responsable y con vistas al bien común”. (No. 189)

Precisamente por ese bien común, el cristiano está llamado a participar en la construcción de un mundo mejor en todos los aspectos, tanto en lo cultural, económico, social, y en lo político. Por ello, la apatía debería quedar descartada.

Pasividad

El segundo escenario es el de los católicos pasivos, quienes esperan que la iglesia les diga por quién votar.  El problema, explica el P. Nepil en el Podcast, es que se trata de una falsa obediencia que no es positiva. “Es casi tan mala como la apatía. Sin usar su conciencia y sin definir por sí mismos… Cuando algo sale mal, le pueden pasar la responsabilidad a otro. O la culpa.”  Lo que en asuntos de moral se conoce como la “transferencia de conciencia”, añade el P. Goebel.

Dar importancia a asuntos de interés personal

El tercer escenario, dice el P. Nepil, es cuando el votante ve todos los asuntos de política pública como iguales en importancia y con el mismo valor. El gran problema con esta manera de votar, es que se basa en lo que sea de mayor interés para sí mismos. Explica el P. Nepil: “el problema es que todos los temas se ven como uno e iguales, y por consiguiente es relativo a lo que para mi punto de vista, egoísta, es más importante… Todo depende de mis intereses “. Otra cosa problemática es que el individuo se convierte en quien decide lo que es políticamente significativo e importante para la sociedad. “Esta postura no se basa en principios, sino en lo que es más urgente en mi vida en este momento”.

El entonces seminarista Goebel, quien cuenta con una licenciatura en ciencias políticas, añade que las sociedades deben ser construidas en base a principios, no en consensos. Sin embargo, hoy día sucede lo contrario. Se busca reunir la suficiente cantidad de gente a favor de un asunto para que entonces se promueva y se convierta en un valor.

Basados en principios

La cuarta manera es votar basado en principios. Principios que son universales y atemporales, que gobiernan y crean sociedades justas, los cuales son revelados en su plenitud por Cristo y preservados por la Iglesia.  La doctrina social de la Iglesia identifica cuatro principios cardinales que sirven como cimiento a los demás: el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiaridad y la solidaridad.

Votar basado en estos principios es la manera correcta de votar para una persona de fe, afirma el P. Nepil.

Al aplicar estos principios a asuntos de la vida pública y política, el sacerdote define tres temas en los cuales el principio es tan cercano al asunto que lo hacen “no negociable” y simplemente no es posible votar en contra de estos.  Estos son: la vida, la libertad y el matrimonio. Obviamente, existen muchos otros asuntos que son importantes (economía, inmigración, educación, salud, etc.,), sin embargo no tienen el mismo peso que los 3 mencionados anteriormente, al no atentar directamente contra el fundamento de la vida humana y el bien de la sociedad.  Por ejemplo, el derecho a la vida está por encima de todos, por la simple razón de que sin esta no existirían los demás derechos.

De acuerdo a estos sacerdotes, si abandonamos nuestros principios, abandonamos nuestra fe. Concluye el P. Nepil recordándonos que “los católicos somos la conciencia del mundo”.