Parroquia

Arzobispo de Denver celebró a Nuestra Señora de Guadalupe

Foto de Marco BrionesMuchos fieles siguieron a la Morenita junto al Arzobispo Aquila.

diciembre 12, 2013

En la mañana del domingo 8 de diciembre, ante una iglesia repleta de fieles, el Arzobispo de Denver, Mons. Samuel J. Aquila celebró la Santa Misa del segundo domingo de Adviento en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Denver. Con esta Eucaristía, dio inició a las celebraciones en honor a la Morenita, que se celebrará el 12 de diciembre.

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Al iniciar la celebración, el Arzobispo expresó su alegría por compartir esos momentos con la comunidad hispana, a quien lo une de maneraweb_MG_0739 especial el amor a Santa María de Guadalupe. “Como todos ustedes saben, yo tengo un amor y devoción especial a la Virgen de Guadalupe y por eso me alegra estar aquí. Sobre todo porque en este tiempo de Adviento, Ella quiere que nos acerquemos a Jesús”.

El Arzobispo alentó a todos los presentes a crecer en la intimidad y amistad con Jesús. Y para ello, instó a los fieles a recurrir al sacramento de la Reconciliación, especialmente durante el tiempo de Adviento. De esa manera, dijo el Arzobispo, preparamos nuestro corazón para la llegada de Jesús en Navidad. “No tengan  miedo, no teman recurrir a este Sacramento de misericordia y salvación. Si hace años no te confiesas, no importa. Anda y reconcíliate con Dios”, dijo el Arzobispo.

Como muestra de apreció y gratitud, el párroco P. Benito Hernández, entregó al Arzobispo a nombre de los parroquianos de Nuestra Señora de Guadalupe, distintos regalos: Frutas y dulces de México, así como una hermosa imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, entre otros detalles.

photo (5)Inmediatamente después de la Eucaristía, el Arzobispo Aquila, presidió la tradicional procesión de la Morenita, por las calles aledañas a la parroquia. A pesar del frío con 9 grados farenheit, Mons. Aquila caminó varias cuadras, acompañado del P. Benito Hernández, otros sacerdotes de la diócesis y más de 300 fieles. Todos ellos siguieron la Cruz y la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.

“¡Cómo no voy a acompañar a la Virgencita!”, dijo el señor Guadalupe Martínez, miembro de la parroquia desde hace 6 años. “Es una bendición muy grande celebrar esta fiesta, se me mueve el corazón porque la Virgen me ha salvado, me ha apaciguado, yo he hecho mucho mal en mi vida. Sin embargo la Lupita me sacó de esa mala vida”, dijo conmovido. “Doy gracias por todo ello, saliendo a las calles para proclamar la grandeza de nuestra Virgencita”, concluyó el parroquiano.

Por su parte, Teresa Ríos, también parroquiana desde hace muchos años, expresó su alegría por tener al Arzobispo en su parroquia. “Pese a la inclemencia del clima, nuestro Arzobispo está con su pueblo. Haga frío o calor, él está ahí”, compartió con entusiasmo Teresa. “Y eso me recuerda a las palabras del nuestro Santo Padre que ha dicho que los pastores necesitan estar con sus ovejas; que tienen que oler a oveja. Nuestro Arzobispo está dándonos ese testimonio hoy”, agregó Teresa agradecida.

Durante todo el recorrido de la procesión, diversos grupos de Matachines (bailarines mexicanos), danzaron para la Virgen a pesar del frío. web_MG_0717

A mitad de camino, la procesión se detuvo ante el Monasterio Nuestra Señora de la Luz, fundado por las hermanas Clarisas Capuchinas hace 25 años. El Arzobispo les dio la bendición por su valioso aporte a la comunidad y continuó el recorrido. “Es una bendición que el Arzobispo haya venido y nos haya dado su bendición”, dijo la superiora del Monasterio, Hna. Teresa.

Patricia Tejeda, quien pertenece al grupo de la Misericordia de la parroquia dijo: “Es muy especial caminar con la Virgen, porque es una manera de demostrar mi fe. No importa cuánto frío hace, no importa cuánto nos estamos congelando y llevando los pies fríos, porque esto es por amor a ella. Ese mismo amor que Ella nos tiene a nosotros y que de alguna manera  nosotros le tratamos de demostrar caminando con Ella a sus pies”.

Finalmente, llegaron a la parroquia, y todos los presentes recibieron la bendición final de su pastor, el Arzobispo Aquila.